sábado, 29 de marzo de 2008

"RUTA LOS MOLINOS EN SOSAS"


En el corazón del valle de Laciana, a unos minutos de Villablino, se encuentra un valle de increíble belleza, donde se asienta uno de los pueblos más interesantes de la comarca. Con sus tres barrios se aloja en el fondo del valle que forma el arroyo de Sosas, rodeado de praderías y un bosque mixto con una gran riqueza de especies autóctonas. Más de una decena de molinos se reparten por todo el pueblo, aprovechando la fuerza del agua para triturar el grano que la tierra dio. Sus hórreos, sus casas tradicionales, sus ermitas y los vestigios de su pasado nos muestran un pueblo callado, pero que tiene mucho que contarnos.
El Ayuntamiento de Villablino y la Asociación Cuatro Valles ponen en marcha en el año 2000 una Ruta Guiada por este bello pueblo lacianiego. Durante los meses de Julio, Agosto y Septiembre, los jueves y domingos de cada semana, a lo largo de una mañana, un guía especializado será el encargado de mostrar a los grupos de visitantes todo lo que este paraje encierra. Para asistir es imprescindible ponerse en contacto con la Oficina de Cuatro Valles (987-581666).El visitante tendrá oportunidad de disfrutar de un día en plena naturaleza, aprendiendo y valorando aquello que le rodea. Sosas de Laciana tiene muchas peculiaridades interesantes y un guía que le ayudará a interpretarlas:
Te gustaría conocer los árboles y la frondosa vegetación del valle, con sus nombres locales, originarios del antiguo Pachuezo que aún hoy se conserva. Y los topónimos del lugar, que también nos recuerdan las raíces de un pueblo con un habla propia y peculiar: una variante del antiguo dialecto leonés que se conservó en los valles más recónditos de la Cordillera Cantábrica.
Quieres saber cómo empezó la minería en Laciana, precisamente en Sosas se encuentran las primeras minas del valle.
Sería interesante aprender a interpretar el paisaje que te rodea, por qué aquella ladera está poblada de piornos y la otra de robles: todo tiene sus razones y te enseñaremos a descubrirlas. Entre los muros del pueblo podrás contemplar viejos escudos nobiliarios, inscripciones antiguas que nos hablan de la historia de este enclave. ¿Qué es eso de las brañas, quienes eran los vaqueiros, cómo se vivía aquí cuando no había carreteras ni teléfono?. La leche de las vacas no se podía transportar, había que transformarla en manteca (mantequilla). Podrás visitar una lechería del siglo pasado y conocer su funcionamiento.
La harina no se compraba en el supermercado, cada vecino tenía que cultivar sus cereales y molerlos en su propio molino. Hemos preparado para el visitante un molino restaurado, donde no sólo podrás conocer sus partes, sino que podrás ponerlo en funcionamiento, y con la antigua piedra de moler y un poco de grano que nosotros te proporcionaremos, serás el protagonista real de la historia. Un dicho popular, que nosotros hemos adaptado, dice así:
"El que nun diga tseite, tsume, tsino y tsana, y nun faiga la ruta lus mulins, nun ye del vatse Tsaciana".-