martes, 22 de marzo de 2011

TRIUNFAR EN LA GRAN VIA....

Un libro narra la historia de una familia lacianiega que creó un imperio en Madrid.
El primer negocio de los hermanos Rodríguez, situado en la Carrera de San Jerónimo, Madrid.
En la segunda mitad del siglo XIX muchos vecinos del Valle de Laciana emigraron a Madrid buscando nuevas oportunidades empresariales. Una aventura que sirvió para crear diversos negocios en la capital que se convirtieron en un referente del comercio nacional: Almacenes Rodríguez, Tapicerías Gancedo, Mantequerías Leonesas o los hoteles Gran Vía y Regina.

Víctor Del Reguero, autor del libro Madrid, aquel comercio. De la manteca de Laciana a la Gran Vía, del Burgalés a Almacenes Rodríguez , relata a través de 240 páginas la historia de una familia leonesa que se convirtió en un hito empresarial en el Madrid de las primeras décadas del siglo XX.

El libro comienza con un artículo publicado en el periódico El Sol en 1926: «Nunca se dio, ni volverá a darse, que 33 miembros de una misma familia estuvieran asociados a una serie de negocios de gran renombre en la capital». Del Reguero destaca que estas palabras del periodista dan una idea de la dimensión que tuvieron las empresas leonesas en el Madrid de aquella época. «Una familia del Valle de Laciana creó un gran imperio. Numerosos muchachos de la comarca, consiguieron salir adelante gracias al extraordinario momento que se vivió» señala el autor.

El valle en esos años era una comarca ganadera y agrícola. En esa época, los jóvenes no tenían otra salida que el huerto y la braña. Muchos, decidían emigrar a América. Otros, sin embargo, se fueron a Madrid para trabajar como empleados de comercio o como criados en palacetes de nobles. «Cuando la familia Rodríguez comenzó con sus negocios en la capital -comenta Del Reguero-, muchos paisanos de Laciana querían trabajar allí. Además, los lacianegos eran los más preparados de España gracias a la Escuela de Sierra Pambley de Villablino, que era de formación mercantil y juvenil, basada en el ideario de la Institución Libre de Enseñanza. Toda la familia estuvo y está vinculada todavía a la Institución».

Un libro que está ilustrado con fotografías inéditas de la época de las familias Rodríguez, Gancedo y Rubio y supone todo un retrato una época de esplendor que comienza con la historia de un vecino de San Miguel de Laciana, José Rodríguez de Lama, el Burgalés, que se dedicó a la explotación de un negocio de mantequilla, manteca fina como se llamaba entonces. Uno de sus hijos, Manuel, se fue a Madrid a trabajar como criado y terminó creando en 1856 Rodríguez Hermanos, y a partir de ese momento nació el imperio. Poco a poco la familia Rodríguez fue emigrando a Madrid y comenzaron a crear empresas referentes como Calzados Eureka, Tapicerías Gancedo o los hoteles Gran Vía y Regina.

Aunque actualmente ninguna de esas empresas sigue funcionando, en los primeros años del siglo XX , comercios como Almacenes Rodríguez supusieron un impulso y un referente nacional ya que fueron los primeros de España, creados en el año 1921 y abiertos más de 50 años. Además, pioneros en el comercio nacional con la llamada Semana del Duro, lo que ahora conocemos como las rebajas, o los escaparates, hasta aquel momento algo totalmente desconocido en España.

Del Reguero, un gran conocedor del valle de Laciana, ocupa el cargo de secretario del Club Xeitu, una entidad que tiene entre sus objetivos la recuperación y difusión de los valores del Valle de Laciana en particular y la montaña occidental asturleonesa en general, así como la protección y revalorización de su historia y patrimonio.

Un tema que no había sido tratado en profundidad hasta la publicación Madrid, aquel comercio. De la manteca de Laciana a la Gran Vía, del Burgalés a Almacenes Rodríguez . La labor de de divulgación de Víctor del Reguero fue reconocida por la Diputación cuando le entregaron el Premio Libro Leonés 2009 por su buena ilustración, documentación y edición en la obra Juan y Ventura Alvarado: la época que doró la Manteca . (DIARIO DE LEON 21-3-2011)

lunes, 14 de marzo de 2011

La mantequilla que se untaba en Madrid.....

La Popular, en Sosas de Laciana, elaboró desde el XIX un apreciado producto


La lechería se encuentra en un complejo en el que el pueblo disponía de otras instalaciones..
Las vecinas de Sosas de Laciana Constantina Magadán y María Ángela González son sólo un ejemplo de los muchos habitantes del pueblo que llevaron la producción de leche de su propia ganadería vacuna a la lechería hidráulica del esa localidad, conocida como La Popular, y tras elaborar mantequilla, acercarla hasta la mantequería de la pedanía lacianiega de Villager, para ser degustada en Madrid y convertirse en un producto estrella de la repostería fina.

Estas mujeres recuerdan cómo eran aquellos años, donde sacar una alta producción de leche era un trabajo más, tanto en invierno, cuando el ganado está en las cuadras, como en primavera y verano, con las reses en las brañas, cuando debían trasladar la leche desde los montes hasta la lechería: «Teníamos que bajar la leche como fuera; a veces, a lomos de un caballo» destacó Constantina. Respecto al valor que de la leche, señalan que los precios eran altos, aunque dependía de la riqueza de la misma. «La mayoría de los vecinos, vivíamos de este producto».

La Popular sólo recogía leche de los vecinos de Sosas. No quería la leche de ningún otro pueblo porque «eran vacas de raza serrana, eran muy buenas para la producción de leche», explicó María Ángela.

Labor con leche. El trabajo de La Popular, comenzaba con el servicio de los vecinos a su ganadería, ya que éstos ordeñaban las reses dos veces al día, para llevarla hasta la lechería. Una vez allí, se depositaba en un depósito donde se recogía una muestra y se analizaba su riqueza. Tras este paso, se anotaban los litros y la riqueza de la misma, tanto en una libreta que disponían en la lechería, como en la que cada particular tenía, para, posteriormente, abonar la cantidad estipulada. Una vez realizado esto, el líquido pasaba a un calentador y de ahí a la desnatadora, para separar la nata de la leche. Tras coger la nata, los vecinos podían llevarse la leche desnatada, llamada en la zona debura , a sus hogares, para realizar diferentes postres.

Para la realización de la mantequilla, se utilizaba como primer instrumento de trabajo la feridera. Tras este paso, con el malaser o rodillo se extraía la leche de la grasa a través de la caída del agua a dicho elemento, a continuación esta nueva sustancia se introducía en unos paños para que la mantequilla secara y tuviera consistencia. Una vez que se finalizaba con el proceso se llevaba hasta la mantequería de Villager, donde les compraban el producto para ser distribuido por distintos puntos de la geografía española. «Cuando íbamos era dos o tres veces a la semana, dependiendo de la producción que se tuviera, tocaba ir más o menos veces hasta Villager», recordó Constantina.

Ambas mujeres destacan que una de las labores más entrañables de esta lechería fue en la Guerra Civil española, ya que muchas familias venían a recoger la leche desnatada para dársela de comer a sus hijos.

Respecto a los trabajadores de esta lechería, Constantina y María Ángela mencionan que tan sólo había un vecino que recogía la leche y al que el pueblo pagaba por este trabajo. El resto de los vecinos colaboraban en los trabajos comunes de La Popular: «Cuando hacía falta ir a por leña y picarla, los del pueblo íbamos, como una gran familia», señaló María Ángela.

Asimismo, estas mujeres señalan que La Popular se fundó en el siglo XIX y se cerró después del año 1970, creen que fue debido a la llegada de los camiones cisterna, que pasaban a recoger la leche por los domicilios, sin necesidad de que los ganaderos tuvieran que trasladarla a la antigua lechería. «Era menos trabajo. Era más cómodo que llegaran a tu casa y te recogieran la leche», destacó María Ángela.

La recuperación. Respecto a los planes de la junta vecinal de Sosas y la asociación Amigos de Sierra Pambley para recuperar la actividad como atractivo turístico, tanto Constantina como María Ángela señalan que les parece una bonita idea: «Aquí hay mucha historia», señaló María Ángela. Y es que en Sosas, también existen otros elementos comunes donde los vecinos hacían sus trabajos como los lavaderos, donde las mujeres iban a lavar sus prendas de ropa, o los antiguos molinos, donde se podía ir a moler los granos de los cereales para después elaborar algún producto artesanal.(DIARIO DE LEON 14-3-2011)

sábado, 5 de marzo de 2011

LA LECHERIA DE SOSAS.......

De fábrica a monumento vivo
La junta vecinal y la Asociación de Amigos de Sierra Pambley planean recuperar como atractivo turístico la única lechería hidráulica que queda en España,
La Junta Vecinal de Sosas de Laciana junto con la Asociación de Amigos de Sierra Pambley pretenden que la única lechería hidráulica existente en España, La Popular, ubicada en esta pedanía, recupere su actividad este verano como atracción turística.
La balsa, el canal, las compuertas, el sistema de regulación de caudal y velocidad, la turbina, el eje vertical, el sistema de transmisión en ángulo con ruedas dentadas y el conjunto de poleas apenas requiere de pequeñas intervenciones para que la lechería vuelva a estar operativa.
La maquinaria, los elementos de medida y la propia edificación con sus muros de piedra y armazón de madera en el techo también se pondrían a punto con obras mínimas, explicó el restaurador de la zona, Abel Díaz.
La fuerza utilizada para mover la maquinaria de esta fábrica, cuya construcción fue realizada en el año 1917, es de origen hidráulico.
En su día, un puerto, hoy ya desaparecido, derivaba el agua desde el río hacia una presa por donde era conducida hasta la lechería.
Rueda hidráulica. Allí, el agua se dejaba caer con fuerza sobre el rodezno, que era una rueda hidráulica que accionaba el resto de los aparatos mediante poleas y correas. El edificio funcionó durante la primera mitad del siglo XX y sus instalaciones y equipos se conservan aún en buen estado, ya que en el 2003 se restauraron gracias a la labor ejercida por jóvenes voluntarios de campos de trabajo internacionales.
Desde las primeras décadas del siglo XX, con la organización de cooperativas lecheras, gran parte de la leche producida en las brañas era transformada en manteca, lo que requirió la mecanización de las tareas con el fin de satisfacer la creciente demanda. Surgieron numerosas lecherías, como la de Sosas de Laciana, que incorporó elementos hidráulicos en un proceso a medio camino entre lo artesanal y lo industrial.